La Paquita movilizada por el intento de femicidio de Lorena Rosmari

El intento de femicidio de Lorena Rosmari ocurrido hace casi una semana en La Paquita conmociona y conmueve a toda una región.
El mismo día en que fue encontrada inconsciente en una camino rural por una vecina, La Paquita marchó para pedir justica por la joven que había expresado en reiteradas oportunidades que vivía un infierno por el acoso de Fabián Meurzet, detenido por intento de femicidio.
Desde el viernes 18 de noviembre Lorena Rosmari permanece internada en la UTI de San Francisco evolucionando muy lentamente.
“Ella somos todas”
“El viernes cuando nos empezamos a enterar de lo que había pasado sentimos la necesidad de salir a expresarnos”, contó Leticia Fonsea una de las mujeres que promovió la primera marcha y que hoy integra el colectivo “Ella somos todas”.
Sin explicaciones por la inacción de la justica, Fonsea admitió que “había denuncias previas por la situación de acoso y violencia que padecía Lorena. Hubo acciones pero estamos desprotegidas”.
Esta sensación fue probablemente la que congregó ayer por la noche a un importante número de personas de la localidad y zonas aledañas en una marcha multitudinaria e inusual para La Paquita.
“La marcha fue para hacerle saber a la familia de Lorena que no solo este colectivo de mujeres sino toda la localidad, está con ellos compartiendo su dolor y para pedir justicia”, expresó Fonsea.
“Se cansó de hacer denuncias y nadie hizo nada”.
Marilina Rosmari hermana de la víctima relató que su hermana vivía un infierno como consecuencia del acoso constante del femicida, Fabián Meurzet
“Esta situación hace rato que viene pasando. Ella tenía miedo de salir a la calle”, expresó Marilina relatando que “él la amenazaba continuamente, sabia todos sus movimientos porque ella iba a un lugar y al ratito le llegaba un mensaje diciendo sé que estás en tal lado”.
Marilina contó como su hermana convivía a diario con el permanente acoso de Meurzet. “Ella vivía una tortura, no tenía vida. Ella quería volver a recuperar su vida, salir a trabajar, a bicicletear, a caminar, juntarse con sus amigos o su familia y no tener esa presión de estar mirando si la seguía o le mandaba un mensaje”, manifestó la hermana de la víctima.
Con mucho dolor ante un suceso que podría haberse evitado remarcó que su hermana “se cansó de hacer denuncias y nadie hizo nada”. “La última denuncia la hizo a las 3 de la mañana y fue directamente a la fiscalía de Morteros porque nadie le daba respuestas y ella tenía mucho miedo. Estaba horrorizada”, indicó.
El viernes en que Lorena fue brutamente golpeada salió de la casa de sus padres rumbo a la suya y en el camino se encontró con el femicida que la abordó en un camino rural, a 1 km de su casa.
Embargada por el llanto, Marilina expresó: “Cuando nos avisaron que la llevaban inconsciente al dispensario de Brinkmann no entendíamos nada, pero sabíamos que había sido él, aún sin tener pruebas”.
“Sabíamos porque él todas las veces que la golpeó, la golpeó en la cabeza. La vivía amenazando que iba a matar a sus hijos si ella lo denunciaba”, precisó.
“El médico me dijo que recibió una golpiza brutal por la forma en que tenía su cabeza y no fue con nada cortante ni punzante. Mi hermana no tiene cortes ni fracturas, calculan que fueron patadas”, describió Marilina que considera que “él la dejó porque pensaba que estaba muerta. Le agradezco a Dios por esa chica que pasó la vio, porque si ella no la hubiera visto, a esa hora no pasa nadie, y otra seria la historia”.
Según refirió su hermana, hubo una relación entre Lorena y el femicida que había terminado por situaciones de violencia, sin embargo él se obsesionó con ella y la acosaba de manera permanente.
“Nosotros como familia no estábamos tranquilos”, dijo Marilina que espera junto a toda la comunidad la pronta recuperación de su hermana.
Lorena permanece internada en la UTI de San Francisco. Evoluciona lentamente. Esta tarde le realizaran una nueva resonancia para conocer si detalles de sus lesiones.
“Evoluciona lentamente pero evoluciona y tenemos fe”, dijo Marilina.
Fotos Fernando Ercole