El cura Mauro Canalis y sus dos pasiones, el sacerdocio y el fútbol

Esta es la historia del Sacerdote Mauro Canalis, quien tiene dos pasiones: el fútbol y el sacerdocio. Fue arquero de Sportivo Belgrano de San Francisco donde llegó a atajar en Reserva y ser suplente en Primera.
Es más, tuvo la posibilidad de irse a probar a Boca Juniors. Pero luego decidió colgar los guantes y dedicarse a la Iglesia donde tras pasar por Rafaela y Ceres hace siete años que está en Suardi donde es muy querido. Se sinceró que antes sufría mirando los partidos y de vez en cuando se le escapaba algún insulto. “Dios me llamó para esto pero nunca me dijo tenés que dejar ser hincha de River, ja”.
Mauro Canalis nació en Colonia Cello. Hace siete años es el cura párroco de Suardi, antes estuvo en Rafaela y en Ceres. “Me gusta estar con la gente y ser social”, destaca.
Se crió en el campo y en su familia a todos le gustaba el automovilismo pero empezó a jugar al fútbol por su tío Cesar ya que jugaban a los penales y él iba al arco, jugaban después del almuerzo y a la tardecita. A los 12 años comenzó a jugar al fútbol en las inferiores de Sportivo Santa Clara.
De chico su arquero favorito era Chilavert y actualmente el Dibu Martínez. Tiene 42 años y es hincha de River. “El deporte te deja muchas amistades, responsabilidad y valores, ojalá que la juventud de hoy lo puedan aprovechar”, manifestó.
El secundario lo hizo en San Francisco y empezó a atajar en Sportivo Belgrano donde entre el 95 y el 2000 hizo inferiores, atajó en Reserva y llegó a ser suplente en Primera.
Es más, hasta tuvo una chance de ir a probarse a Boca Juniors, junto a otros chicos de Sportivo Belgrano, entre ellos el actual presidente del “Verde” Juan Manuel Arostegui. “Si él hacía dos goles lo llevaban, nos pusimos de acuerdo, yo me tiré a un lado, el pateó al otro, hizo los dos goles y fue”, recordó entre risas.
Los sábados jugaba al fútbol pero los domingos a la mañana iba siempre a misa, “nunca dejé la Iglesia y el camino de la fe, siempre me ayudó en el deporte, para atajar un penal me ponía en las manos de Dios”.
Hasta que finalmente decidió colgar los guantes e inclinarse por su otra pasión…el sacerdocio. “La fe y la religión fue un sostén para el deporte”, sentenció.
Ya siendo cura siguió jugando al fútbol pero con amigos.
-¿Van de la mano el fútbol y la religión?
Sí porque no, la religión no te priva de nada, cuerpo sano, mente sana. La pasión por el deporte nos ayuda a tener la mente sana, cuando uno practicó deporte de chico, de grande tenés otro resto. Dios me llamó para esto pero nunca me dijo tenés que dejar ser hincha de River, ja. Hay sacerdotes que fueron fundadores de clubes.
-¿Qué es más fácil, pararse ante mucha gente en el arco o en la Iglesia?
Para cada momento le va lo suyo, es más difícil estar frente a la gente en la parroquia porque son otras responsabilidades, si bien lo otro es un deporte y para algunos puede ser un medio de vida, al partido tenés que jugarlo y en la Iglesia también, son distintas responsabilidades y misiones. Al deporte lo viví con mucha responsabilidad y entrega, en la homilía también en cada charla, sermón lo tenés que vivir como una entrega.
-¿Cuándo mira los partidos, de vez en cuando se le escapa algún insulto?
En algún momento se me escapa como cualquiera, jaja. Ahora lo estoy manejando bien y si bien uno tiene la pasión y le dan bronca ciertas cosas lo manejo.
-Pasó Semana Santa, ¿se renovó la fe de los fieles?
Hay momentos en la sociedad donde manifiesta su necesidad. En Semana Santa participa mucha gente y se hace un momento para reencontrase con Dios. En estos tiempos difíciles, la necesidad de los hombres se manifiesta en la búsqueda y que alguien le de esperanza. Hay mucha gente que es católica y no va a la iglesia y hay otros que se acercan en semana santa para estar con Dios.
SU ENCUENTRO CON EL PAPA
El Padre Mauro Canalis tuvo la suerte de compartir un momento con el Papa Francisco en su viaje a Roma antes de la Pandemia. “Una cercanía muy humana, fueron tres minutos, se interesó por uno. La humanidad de él, es un líder y un referente mundial y pareció una hora”.
Y cerró con un mensaje final: “Agradezco a Dios por sobre todas las cosas porque siempre me ha acompañado y me ha sostenido en sus manos y a las comunidades donde he estado que me acompañaron donde me crié, donde estuve y ahora donde estoy”.